Soy un hombre normal, nada especial, nada excepcional. He tenido que trabajar por todo aquello que conservo. Nunca pedí demasiado y soy feliz con lo que tengo. Lo suficiente para mantener a mi familia y mi hogar.
Ahora dicen que los tiempos están difíciles, y me hacen entrega de la carta. Dicen que no hay trabajo para todos. Y cuando suena el silbato por última vez, las puertas acaban cerrándose. Esta noche van a cerrar esta fábrica, después la tiraran abajo.
Nunca falte un día, ni me declaré en huelga para mejorar la paga. Durante veinte años estuve sirviendo lo mejor que pude, y ahora quieren que con un apretón de manos y un cheque me olvide fácilmente. Entregue mi lealtad en los malos y en los buenos tiempos. Y el dueño me cuenta que esta triste porque las cosas acaben tan mal. Los capitanes de la industria no le dejarán perder. Continuara conduciendo su coche y fumando puros, llevando a su familia de crucero, el nunca perderá.
Me parece una ironía demasiado cruel. Son mucho más ricos de lo que fueron entonces. Mientras, mi cheque se gasta y ya no puedo pagar el alquiler. Hay una ley para el rico, otra para el pobre. Cada día he tratado de salvar un poco de mi orgullo. Buscando un trabajo con el que poder mantenerme. Pero donde quiera que vaya la respuesta es siempre un NO. Aquí hoy no hay trabajo para nadie, hoy no.
Por tanto, estoy condenado a ser un hombre normal. Al igual que los miles que están a mi lado de la cola. Miro a mi querida esposa tratando de sacar lo mejor de la vida. Y solo Dios sabrá que será de los chicos. Ahora estamos enfrentados a este tipo de basura humana. Toda una generación dejada de lado. Y mientras viva, nunca lo perdonaré. Me han despojado de mi dignidad y mi orgullo, tú me has dejado al desnudo. Me has dejado al desnudo, me has dejado al desnudo.
(Traducción: Veritas Vincit)




